
El informe, titulado “Posibles opciones y vías tecnológicas para conseguir un transporte de mercancías por carretera sin emisiones de carbono en España” ha sido realizado por la consultora Cambridge Econometrics, en el marco de un proyecto de colaboración con representantes de las entidades públicas y privadas involucradas en el transporte de mercancías por carretera para analizar las posibles vías de descarbonización del sector.
En el estudio se llega a la conclusión de que una rápida transición a los sistemas de propulsión basados en tecnologías cero emisiones puede reducir de forma sustancial las emisiones de CO2 de la flota de transporte de mercancías por carretera
Sin embargo, también se alerta de que, para garantizar el cumplimiento del objetivo de neutralidad climática en 2050 para el transporte, no bastará con asegurar el fin de la venta de furgonetas con motores de combustión interna en 2035 y de camiones con esta tecnología en 2040, sino que se necesitará establecer un adelanto de dichas fechas o medidas adicionales centradas en la reducción anticipada del uso de este tipo de vehículos.
A ese respecto, la organización insiste en que “hay que actuar sin demora en el despliegue de la infraestructura de recarga de alta potencia para camiones cero emisiones e iniciar el proceso de planificación de dicha infraestructura para no encontrarse con cuellos de botella en el despliegue de los puntos de recarga en la segunda mitad de esta década”.
España, "desfasada en la transición energética"
Según Carlos Bravo, responsable de políticas de transporte de mercancías de T&E “no será posible conseguir la descarbonización del transporte de mercancías sin apostar por las tecnologías cero emisiones en camiones y furgonetas. Lamentablemente, en España hay un gran desfase entre las políticas actuales y las que serían adecuadas para dotar al transporte de una trayectoria coherente para lograr ese objetivo”.
El informe Cambridge Econometrics destaca que los vehículos convencionales con motor de combustión interna serán cada vez menos competitivos a lo largo de su vida útil en comparación con sus equivalentes eléctricos, “con el resultado probable de que los transportistas apostarán cada vez menos por aquéllos. Este último hecho tiene el potencial de precipitar el cambio de los actuales vehículos con motor de combustión interna a los modelos de movilidad cero emisiones más rápidamente de lo que se refleja en este estudio” afirman.
La principal incertidumbre para poder determinar un posible adelanto en el tiempo de los resultados del estudio con respecto a los distintos escenarios es la mayor o menor rapidez con la que las tecnologías (baterías, sistemas de carreteras eléctricas y células de combustible) y combustibles (hidrógeno verde) con cero emisiones de carbono puedan bajar de coste, así como la evolución del incremento de los costes de combustibles fósiles (diésel, gasolina, gas natural) ahora disparados por la invasión rusa de Ucrania, utilizados por los vehículos con motor de combustión interna.