Domingo, 21 Julio 2019

    Editorial mes de Enero - Por Javier Baranda

    Javier Baranda Javier Baranda Transporte Profesional

    El año de la Economía

    Apenas existe un campo, un ámbito, una actividad, en la que el nuevo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no haya planteado la necesidad de hacer reformas, la mayor parte de ellas en forma de “recortes”, aunque sólo haya concretado algunos parámetros y esbozado proyectos, sin dar detalles, a la espera de conocer las “cuentas del reino”.

    Aparte de temas “menores” como el mantenimiento de la edad de jubilación a los 67 años, la subida de las pensiones, la reforma del calendario laboral, el “bloqueo” del empleo público (salvo excepciones) y la congelación de salarios o la reforma del bachillerato, Mariano Rajoy descartó subir impuestos, fiando a la reforma laboral, a la agilización de la Administración y al nuevo sistema financiero los medios para que el crédito vuelva a discurrir, se impulse la creación de empleo y, por ende, tengamos nuevos cotizantes para contener la sangría del paro y el déficit público; sanear las cuentas, en definitiva. Y es que en la composición del nuevo Gobierno prima el apartado económico, fundamental tras los descalabros sufridos.

    A primera vista y según la inmensa mayoría de las opiniones de todo tipo a que ha tenido acceso esta revista, se trata de un Gobierno fuerte, compacto, perfectamente estructurado, técnicamente impecable para los tiempos de dureza y ajuste que nos van a tocar vivir.

    La Economía (con mayúsculas) lo impregnará todo (nuestras fuentes coinciden en afirmar que ha sido una buena decisión separar sus competencias y tareas en dos ministerios), hasta tal punto que el propio Rajoy presidirá la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, en lugar del titular del ministerio de Economía –con rango de vicepresidente, como hasta ahora-, lo que significa que será el propio presidente quien controle las riendas de un órgano de consulta (en el que participan otras carteras) vital para el seguimiento de los problemas y la toma de decisiones.

    Pero será la reducción del déficit público el principal reto a abordar, para lo que serán precisos 16.500 millones de euros que pueden incrementarse en otros 10.000 si se supera la cifra del 6% del PIB prevista. Esta cantidad es la mínima necesaria para garantizar un déficit del 4,4% en el presente año. La gran incógnita es cómo tiene pensado el presidente conseguirlo, si efectivamente no hay subida de impuestos, aunque no descartó reducciones en cualquier ámbito o partida presupuestaria. De otro lado, se espera con expectación la tan anunciada reforma laboral. Con o sin acuerdo social, no pasaremos del primer trimestre sin que la veamos publicada en el BOE.

    Por otra parte, y no menos importante, está la segunda reconversión de las entidades financieras. Hay quien augura –y no va por mal camino- que no quedarán en pie más de seis grandes bancos y otras tantas cajas de ahorros, o como queramos llamarlas. Pero lo verdaderamente significativo será constatar si el nuevo sistema financiero propiciará al vuelta del crédito.

    La sorpresa de Fomento

    Pero la “sorpresa” del nuevo Gobierno, al menos en lo que a nuestro Sector se refiere, estuvo a cargo de Fomento. Parece ser que el transporte de mercancías por carretera ni está ni se le espera, a juicio de las palabras de la nueva ministra, Ana Pastor, en su breve discurso de toma de posesión.

    Pastor, de quien sólo se oyen halagos y buenas críticas, habló sólo del desarrollo de las infraestructuras, pero referidas a la alta velocidad y al transporte de mercancías por ferrocarril.

    Suponemos que es un lapsus, pero no parece lo más adecuado que en este acto no estuvieran invitados –como es costumbre, por su importancia y transcendencia- ni el Comité Nacional del Transporte por Carretera ni el Consejo Nacional. Aún más grave se nos antoja el que desparezca (¿será por los “recortes”?) la Secretaría de Estado de Transportes de su organigrama.

    Es probable que todo tenga una explicación y nos estemos adelantando a los acontecimientos, pues estamos seguros de que la política de nuestro anterior titular de Fomento tiene que cambiar radicalmente. Nos han pedido calma y un voto de confianza. Por nosotros no va a quedar, pero estaremos, como siempre, atentos. Mucha suerte, queridos lectores, en este año que comienza.

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    Javier Baranda

    Director y editor de la Revista Transporte Profesional, periodista de vocación y devoción llevo media vida ligado a la información sobre el transporte y el asociacionismo en especial a la CETM

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