Viernes, 15 Noviembre 2019

    La seguridad, una prioridad en el transporte por carretera

    Unión Europea

    El uno de enero de 2010 empezó el Trío de Presidencias de la Unión Europea compuesto por España, Bélgica y Hungría. Este trío establecía un programa común que incluía entre sus prioridades la seguridad en los transportes. Se ha llegado al paso del ecuador con ambiciones alcanzadas en algunos de los sectores de las actividades, pero queda todavía por garantizar una aplicación efectiva de la seguridad en materia de transporte por carretera.

    Bajo presidencia española se aprobaron unas conclusiones sobre movilidad urbana. Estas conclusiones son orientaciones que se proponen para ser tenidas en cuenta en la política común de los transportes. Interesan al conjunto del sector por carretera si consideramos que el transporte urbano es un componente más del transporte de larga distancia en la medida en que la carga y descarga empieza, atraviesa y termina en nuestras ciudades. En estas conclusiones se hace referencia a la seguridad vial como un elemento esencial para el logro de una movilidad urbana sostenible, saludable y segura. Deberá constituir una medida prioritaria en toda la red de carreteras europeas por ser una responsabilidad que incumbe también a la Unión Europea. Es bajo presidencia belga que se da un impulso notable a esta materia. España, ahora como miembro del “trío” de presidencias, debe apoyar estas iniciativas dirigidas a continuar mejorando la seguridad vial.

    Los accidentes tienen efectos perjudiciales para el transporte, lo mismo que la congestión o las emisiones

     

    MÁS SEGUROS

    El Consejo de 15 de octubre 2010 llevó a cabo un debate de orientación sobre el próximo Libro Blanco relativo al transporte sostenible para el periodo 2010-2020 que presentará la Comisión, probablemente bajo presidencia húngara. Para la presidencia belga es fundamental la protección y la seguridad de la circulación. Por un lado, es partidaria del desarrollo de sistemas inteligentes de transportes adaptados a las infraestructuras y al vehículo tal y como vienen establecidos en una directiva marco, conocida como la directiva ITS. Esta directiva fue formalmente adoptada bajo nuestra presidencia. Por otro lado, es partidaria del control y de las sanciones como medios para la protección de todos los usuarios de las carreteras.

    La Unión Europea ha impulsado, mediante sus políticas, el crecimiento del transporte por carretera, dejando demasiado de lado un aspecto que tiene una dimensión supranacional: cómo fomentar una mejor seguridad vial. Todos sabemos que hay que actuar sobre tres frentes: fabricar vehículos más seguros, dotarse de mejores infraestructuras y sensibilizar a los conductores para que mejoren sus comportamientos viales. Fue la presidencia francesa quien, en el año 2008, planteó que uno de los objetivos debía ser acabar con la discriminación entre infractores según se encontraran de un lado u otro de una frontera. Desde entonces se busca poder aplicar las sanciones por infracciones detectadas de forma automática, independientemente de la nacionalidad del conductor, pero ello depende de manera crucial de una armonización de las normas en materia de tráfico y circulación de vehículos a motor. La tarea no es fácil. Basta recordar que, pese a que en el sector del transporte por carretera se regula la actividad profesional en Europa, todavía se da una inseguridad jurídica en la materia, debido a procedimientos sancionadores y sanciones diversas para unas mismas infracciones a normas comunes.

    tramo de accidentes

     

    NUEVOS RETOS

    La presidencia belga está impulsando este proyecto de Directiva con un nuevo enfoque. Ahora, el objetivo es el intercambio de información entre los Estados miembros sobre datos de los titulares de los vehículos que habrían cometido una infracción en un Estado miembro que no sea el de su residencia, a partir de las placas de matrícula. Además, y en paralelo a esta labor, la presidencia va a presentar un proyecto de conclusiones del Consejo sobre seguridad vial. En estas conclusiones se invita a la Comisión Europea, no solamente a poner en marcha acciones concretas, sino a presentar propuestas legislativas. Creemos que es urgente darse cuenta de que la seguridad vial es un problema para la salud humana y que los accidentes tienen efectos perjudiciales para el transporte, lo mismo que la congestión o las emisiones. Por tanto, no puede seguir siendo la gran ignorada del transporte por carretera. Sabemos que la presidencia húngara, como no podía ser de otra forma, mantendrá esa prioridad de impulsar la seguridad vial en Europa.

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