Domingo, 21 Julio 2019

    Editorial mes de Enero - Por Javier Baranda

    Javier Baranda Javier Baranda Transporte Profesional

    El ajuste político de Fomento

    Ni siquiera ha podido comer el turrón al frente de la Dirección General de Transporte Terrestre del Ministerio de Fomento. Fue nombrado el 3 de septiembre y cesado de manera fulminante el 3 de diciembre, del pasado año. Francisco Espinosa Gaitán ha protagonizado uno de los mandatos más breves en este cargo, siendo en este sentido la antítesis de su predecesor, Juan Miguel Sánchez, quien “aguantó” once años y cuatro ministros hasta que la flamante (poco más de un año en el puesto) secretaria de Estado de Transportes, Concepción Gutiérrez, decidiera prescindir de sus servicios.

     Destituida a su vez por  el pasado 5 de noviembre, a Isaías Táboas, su sucesor, le ha faltado tiempo para nombrar a un hombre de su confianza, Manel Villalante, quien ya ha trasladado sus bártulos desde la Dirección General de Transporte Terrestre, del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat de Catalunya, a su nuevo despacho en Madrid.

    Cosas de la política, dirán ustedes. Al fin y al cabo, los altos cargos tienen estas prerrogativas. Pues muy bien, pero todo este embrollo, este “ajuste político” de cargos tiene, forzosamente, consecuencias negativas para nuestro sector, el transporte de mercancías por carretera. La principal es la pérdida de tiempo y de esfuerzos, por parte de las asociaciones de transportistas y, por supuesto, del Comité Nacional del Transporte por Carretera, en la negociación de todos los temas pendientes, algunos de los cuales ya no admiten más demoras.

    En los últimos meses se han mantenido reuniones de calado con la anterior secretaria de Estado y su director general de Transporte Terrestre, para lograr que la carretera ocupara un lugar importante (aunque no exactamente el que le corresponde por derecho propio), dentro de las prioridades de este Ministerio, donde el ferrocarril parece estar por encima del bien y del mal y goza de todos los privilegios.

    Temas tan destacados como la Euroviñeta (sin olvidar otros impuestos y tasas); el nuevo régimen de sanciones y la modificación de su Baremo Sancionador; la puesta en marcha del nuevo sistema de autorizaciones de transporte; todo lo referente al inmediato futuro de la formación; el acceso al mercado y a la profesión (con normas de nuevo cuño, habida cuenta de las modificaciones de la Directiva comunitaria al respecto); las falsas cooperativas y otros asuntos no menos importantes, están prácticamente congelados.

    Mucho nos tememos que será necesario explicar (¿una vez más?), al nuevo secretario de Estado de Transportes –con experiencia en asuntos ferroviarios- que la carretera también existe, y que la resolución de los problemas citados no admite más dilación. Nos dicen que Manel Villalante, su director general de Transporte Terrestre, conoce el paño (ha ejercido el cargo desde 2007 en la Generalitat), y que es hombre que suele apoyar las tesis del sector.

    Ésta es –si no hay consignas en contra- su oportunidad para demostrarlo, porque no son pocos los que a la vista de este “baile de cargos” se sienten más que disgustados y piensan –y a fe que no les falta razón- que entre las preocupaciones de Fomento no está precisamente la carretera, aunque su titular insista en señalar que “es un sector clave para la economía del país”. Ahora le toca mover ficha, señor Blanco.

    Acabamos de comenzar un nuevo año, en el que las perspectivas de trabajo no son nada halagüeñas, pues no se vislumbran elementos que indiquen una inminente mejoría de nuestra economía. Sólo la exportación crece, pero los bajos precios y la morosidad siguen campando a sus anchas, y quizás haya llegado la hora de aplicar –no es fácil, evidentemente- herramientas como la Ley de la Morosidad, para sobrevivir.

    No podemos, sin embargo, dejarnos llevar por el abatimiento. El 1 de enero debe ser, tiene que ser, el principio del fin de esta maldita crisis. No podemos tirar por la borda tanto trabajo, tan denodados esfuerzos. Permítanme, queridos lectores, desearles un Feliz Año y Suerte, mucha suerte.

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    Javier Baranda

    Director y editor de la Revista Transporte Profesional, periodista de vocación y devoción llevo media vida ligado a la información sobre el transporte y el asociacionismo en especial a la CETM

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