
En un sector tan exigente como el transporte por carretera, cumplir seis décadas no es un hecho menor. Transportes Ana, fundada en 1965, celebra 60 años de historia sin renunciar a sus raíces. “Nuestros principales valores son la seriedad y el cumplimiento de lo acordado con el cliente”, afirma Pedro Corteguera García, gerente de la compañía. “Son valores que me inculcó mi padre y que trato de transmitir a mi hijo, porque la confianza se gana con esfuerzo, pero se pierde en un momento”, añade.
Desde sus orígenes, la empresa ha sabido conjugar tradición y modernidad. La flota, que en los años 60 apenas contaba con unos pocos camiones, hoy es un modelo de eficiencia tecnológica. “Contamos con una flota renovada, con una media de 4,5 años de antigüedad y motores Euro 6, lo que reduce consumos y emisiones”, explica. Y es que la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad para este operador asturiano.

Eficiencia sobre ruedas
En los años 2000, Transportes Ana amplió su actividad con diferentes tipos de vehículos, desde basculantes hasta pisos móviles. Hoy su especialización es clara: transporte a granel, mercancías ADR y residuos peligrosos y no peligrosos, además de productos SANDACH.
La apuesta por la innovación continúa con la incorporación de vehículos euromodulares, una tecnología pionera que mejora la eficiencia y reduce la huella de carbono. “Solo llevamos un mes con este vehículo, pero queremos ver los resultados. Si los datos son positivos y los clientes lo valoran, incorporaremos otro”, adelanta Corteguera. Una decisión que, además, ayuda a paliar la falta de profesionales en el sector del transporte.

Tres generaciones, un mismo ADN
Pese al crecimiento, la empresa mantiene su carácter familiar. “Seguimos los principios que me transmitió mi padre: seriedad, responsabilidad y calidad, siempre con un trato personal hacia el cliente”, afirma con orgullo el responsable de Transportes Ana. La incorporación de su hijo (Pedro Corteguera Pérez), tercera generación de la familia, garantiza la continuidad de ese espíritu. “Verle aquí me da fuerza para seguir luchando por una empresa competitiva durante muchos años más”, añade.
El compromiso con el entorno también forma parte del ADN de Transportes Ana. En Ribadesella, su localidad natal, la compañía apoya iniciativas locales y deportivas. “Este verano patrocinamos la primera carrera de trail organizada por dos jóvenes de la zona. Fue todo un éxito”, recuerda.
Más allá de los camiones y las rutas, la compañía reconoce en su equipo humano la clave del éxito. “Sin ellos nada funcionaría como me gusta”, asegura. La baja rotación del personal y la cercanía en la gestión son distintivos que marcan la diferencia. “La mayoría ha crecido con nosotros. Procuramos dar flexibilidad y apoyo, incluso con ayudas para material escolar a quienes tienen hijos”, afirma Pedro Corteguera.
Referente del transporte asturiano
Dentro del tejido empresarial de Asturias, Transportes Ana ocupa un papel destacado por volumen de trabajo y calidad de servicio. “Trabajamos con clientes estratégicos que generan miles de empleos. Contribuimos a que nuestra región no viva solo del turismo”, comenta su responsable, aunque lamenta que el apoyo institucional no siempre esté a la altura de ese esfuerzo.
La empresa continúa adaptándose a los nuevos tiempos con inversiones en tecnología, logística y formación. “Es fundamental ofrecer a nuestros trabajadores las herramientas necesarias, desde material de oficina hasta equipamiento para el taller”, señala. En este proceso, su hijo lidera la modernización tecnológica con una visión renovada.
Mirando hacia el futuro
Las metas de Transportes Ana para los próximos años pasan por mantener la excelencia en el servicio y avanzar hacia la logística y el almacenaje de productos a granel, una demanda creciente entre sus principales clientes.
“No sé cómo se nos recordará dentro de 60 años" —reflexiona Pedro Corteguera—, "pero me gustaría que fuera con el mismo ADN que hoy: seriedad y responsabilidad”
Porque en un sector donde la confianza se mide en kilómetros y cumplimiento, Transportes Ana demuestra que la tradición, cuando se conjuga con innovación, sigue siendo la mejor hoja de ruta hacia el futuro.

Sobre Transportes Ana
La historia de Transportes Riosellanos Ana se remonta al año 1965, cuando el padre de Pedro inicia su andadura trabajando para la empresa Minerales y Productos Derivados S.A., dedicada a la minería y el transporte de espato flúor.
En la década de los 70 el transporte de la firma se extiende hacia el País Vasco y en los años 80 ya llegan a otras regiones, como Cataluña, Galicia y Castilla La Mancha. En esos años, inician también los primeros transportes internacionales hacia distintas zonas de Portugal y Francia.
En 1993, la empresa pasa a denominarse Transportes Ana, proporcionando una mayor cobertura internacional en países como Francia, Italia y Portugal, con mercancías siderúrgicas y de aluminio.
En 2002, la dirección de la empresa pasa a manos de Pedro Corteguera García, como consecuencia del fallecimiento del fundador. Durante estos años la empresa experimenta un importante crecimiento en servicios e instalaciones, incorporando dos nuevas bases logísticas a pie de la nueva autopista entre Ribadesella y Llanes.
La siguiente expansión vendría en 2018, con la adquisición de una nueva base en Cantabria, en el polígono industrial de Barros en los Corrales de Buelna, de 5.000 metros cuadrados de los que 2.000 son naves. Asimismo, se produjo la adquisición estratégica de su tercera base, en Gijon, junto al Centro de Transportes.



































