
Los objetivos de electrificación a escala de la Unión Europea para las grandes flotas, junto con la restricción de las ventajas fiscales nacionales sólo a los vehículos de empresa eléctricos fabricados en Europa, generarían 344.000 puestos de trabajo adicionales y 18.000 millones de euros en inversiones adicionales para la economía y la industria automovilística europeas de aquí a 2030, según un nuevo estudio de T&E. Incluso en un escenario moderado, se crearían 196.000 puestos de trabajo.
El Reglamento europeo sobre vehículos corporativos limpios exige que, para 2030, el 45 % de las ventas de turismos nuevos en las grandes flotas de empresa sean eléctricos. Esto establece un umbral mínimo para la transición de las flotas. La limitación estricta de las ayudas económicas para los vehículos de empresa a partir de enero de 2028 (artículo 4 del Reglamento) a aquellos que tengan emisiones bajas o nulas y sean de fabricación europea es lo que generará los mayores beneficios.
El análisis de T&E muestra que, en el escenario más optimista, aquel en el que los vehículos de combustión se eliminan de las flotas corporativas mucho más rápido, el 69% de los vehículos nuevos de las grandes flotas corporativas podrían ser eléctricos para 2030, lo que generaría 344.000 puestos de trabajo adicionales en Europa. Los beneficios económicos también podrían dispararse de 28.000 millones de euros a 48.000 millones, mientras que las inversiones podrían crecer de 20.000 millones a 38.000 millones de euros.
La regulación sobre vehículos limpios podría generar hasta 50.000 nuevos puestos de trabajo en España
España también saldría beneficiada con este reglamento. Según las estimaciones de T&E en el escenario más moderado, se podrían crear 39.184 nuevos puestos de trabajo en nuestro país, mientras que en el más optimista la cifra podría alcanzar los 49.860 nuevos puestos de trabajo.
Algo similar ocurre con los beneficios económicos, en un escenario moderado éstos se situarían en 2.218 millones de euros, sin embargo, si se mantienen las estimaciones más ambiciosas se podrían alcanzar los 2.822 millones de beneficio. Las inversiones en España también tendrían un incremento, éstas podrían alcanzar los 1.765 millones de euros en un escenario moderado y 2.620 si se toma como referencia el escenario más optimista.

Isabell Büschel, directora de T&E en España, ha afirmado: «Los vehículos de empresa son la forma más rápida de convertir la transición hacia los vehículos eléctricos en Europa en puestos de trabajo europeos. Los legisladores tienen la oportunidad de convertir la normativa sobre vehículos de empresa en un motor clave de la competitividad del sector automovilístico europeo. Suavizar los requisitos de «fabricado en la UE» eliminaría el incentivo para que los fabricantes de automóviles localicen la producción. Tan importante para garantizar los puestos de trabajo en riesgo es mantener 2028 como fecha de entrada en vigor».
La clave: la competencia china
La cuestión ya no es a qué velocidad avanza la movilidad eléctrica, sino si la UE se toma en serio la competencia con China, ha advertido T&E. No aprovechar el potencial de demanda que ofrece la normativa supondría un fracaso histórico en un momento en el que los fabricantes de automóviles europeos podrían ampliar la capacidad de producción de vehículos eléctricos para proteger el empleo.
Volkswagen es un buen ejemplo de ello: mientras que el grupo tiene previsto recortar 35.000 puestos de trabajo para 2030, la nueva normativa por sí sola podría generar hasta 56.300 puestos de trabajo directos adicionales en el fabricante de automóviles durante el mismo periodo [1].
Más allá de la fabricación de vehículos, la normativa impulsaría las inversiones en toda la cadena de suministro de los vehículos eléctricos. En Polonia, la producción de celdas de batería podría más que duplicarse (de 31 GWh a 81 GWh) para 2030 y el empleo podría aumentar en 38.500 puestos de trabajo, de los cuales el 82% correspondería al sector de las baterías [2].
Isabell Büschel ha añadido: «La electrificación de las flotas de las grandes empresas con vehículos producidos localmente es fundamental para asegurar la cadena de valor de los vehículos eléctricos en Europa y reducir nuestra dependencia de los proveedores mundiales dominantes. Europa ya ensambla la mayor parte de sus vehículos eléctricos de empresa. Lo que necesita ahora es una demanda garantizada, para que las fábricas de baterías anunciadas aquí se construyan de verdad. Para dejar de perder terreno frente a China en el ámbito de los vehículos eléctricos, Europa debe apostar por los coches de empresa eléctricos fabricados en la UE».
1] El caso de estudio de Volkswagen se basa en resultados del escenario «optimista».
[2] El caso de estudio de Polonia también se basa en resultados del escenario «optimista».


































