
Los fabricantes europeos de camiones y autobuses mantienen su firme compromiso con los ambiciosos objetivos de reducción de CO₂ de la Unión Europea. Tras años de inversiones, actualmente existe una gama completa de vehículos competitivos de cero emisiones para los principales usos del transporte.
Sin embargo, las condiciones que necesitan las empresas transportistas para adoptar estos vehículos a gran escala y operarlos de forma competitiva acumulan ya un retraso de, al menos, tres años y siguen sin avanzar a la velocidad necesaria. Las cuotas de mercado bajas de los vehículos de cero emisiones y su implantación desigual en Europa son una clara muestra de esta situación.
En la actualidad, solo el 2,4% de las nuevas matriculaciones de camiones pesados en Europa corresponde a vehículos de cero emisiones. No obstante, en mercados de camiones como Polonia, España e Italia, esta cuota se sitúa todavía por debajo del 1%. Incluso en Alemania y Francia, los dos mayores mercados europeos de camiones, alcanza el 4,3% y el 2,4%, respectivamente.
Preocupación por la brecha temporal de implantación de los objetivos de CO2
Con solo 45 meses por delante hasta que sean aplicables los objetivos de CO₂ para 2030, la distancia entre la actual penetración de mercado y el ritmo de transición necesario para alcanzar dichos objetivos sigue siendo considerable. Para cerrar esta brecha, los camiones de cero emisiones deben resultar económicamente viables para las empresas transportistas.
Esto depende de factores como la disponibilidad de puntos de recarga y el acceso a la red eléctrica, los costes energéticos, los peajes de carretera basados en las emisiones de CO₂ y un marco normativo coherente y favorable. La mayoría de las condiciones que determinarán si las empresas pueden llevar a cabo esta transición deben ser creadas por agentes distintos de los fabricantes.
Solo el 2,4% de las nuevas matriculaciones de camiones pesados en Europa corresponde a vehículos de cero emisiones
Karin Rådström, presidenta y consejera delegada de Daimler Truck y presidenta de la Junta de Vehículos Comerciales de ACEA: «Mantenemos un firme compromiso con el transporte sostenible: las inversiones ya se han realizado y hoy existe una amplia gama de vehículos sin emisiones de CO₂. Sin embargo, lograr que sean comercialmente viables a gran escala también depende de un ecosistema más amplio que acumula un claro retraso y que todavía no está avanzando con la suficiente rapidez. Esto implica dos cosas: acelerar la creación de las condiciones habilitantes y que la Unión Europea retrase tres años el calendario de cumplimiento de los objetivos para 2030, con el fin de evitar sanciones a los fabricantes».
Para esta asociación, la responsabilidad y la capacidad de control están desalineadas. Los fabricantes se enfrentan a sanciones económicas importantes si sus nuevas flotas no cumplen los objetivos de CO₂. Sin embargo, su grado de cumplimiento depende de decisiones que se adoptan a lo largo de toda la cadena de valor.
A su juicio, "si la penetración de mercado se mantiene en niveles demasiado bajos para que los fabricantes puedan cumplir sus obligaciones de 2030, imponer sanciones por incumplimiento no contribuiría a poner más camiones de cero emisiones en las carreteras. Por el contrario, desviaría miles de millones de euros de las tecnologías y de la capacidad de producción necesarias para llevar a cabo la transición, al tiempo que debilitaría a los fabricantes europeos justo cuando se intensifica la competencia mundial".


































