
Las cuatro profesionales invitadas a participar en la primera mesa del 3er Congreso Nacional de la Mujer en el Transporte demostraron su alta capacidad para ejercer su trabajo en un sector dominado por hombres. Un hecho que no ensombrece su profesionalidad y que da muestras de que están tan capacitadas como el que más para ejercer su función.
La estibadora Soledad Palacios explicó qué formación se necesita para poder trabajar en su puesto: “para ser estibador es obligatorio tener el permiso C de camión, nivel básico de inglés, obtener cursos de prevención de riesgos laborales, sacarse una oposición y, por último, hacer un curso que dura entre seis meses y dos años”.
La conductora de camión Begoña Urmeneta zanjó el tema del nombre (sobre si es mejor decir “conductora” que “camionera”) asegurando que ella es “camionera, con letras mayúsculas. Yo no soy transportista, porque no tengo una empresa, pero soy camionera”.
“No es una vergüenza decir que soy camionera, porque llevo subida a un camión 30 años” Begoña Urmeneta
En su caso, la formación consiste en sacarse el permiso de conducir C+E y hacer el certificado de aptitud profesional (CAP), todo ello con un coste aproximado de 3.000 euros.
Para Manual Martín, conductora de autobús, “el curso CAP es positivo porque son cursos de reciclaje y ayuda a recordar cosas que se podrían haber olvidado con el tiempo” y aseguró que para poder ejercer su profesión se necesita “mucha empatía y mucha psicología con los viajeros”.
“Cuanto más igualitaria sea una profesión, más se va a avanzar” Soledad Palacios, estibadora
Sobre la pregunta qué problemática específica tienen las mujeres en la profesión, Begoña Urmeneta aseguró que “no tenemos una problemática específica, pero he de decir que las necesidades básicas no las tenemos cubiertas. Estamos muy limitadas por la movilidad, pero los hombres tienen los mismos problemas”.
En su opinión, “solucionar esto es muy complicado. Creo que ya no es necesario que un conductor se suba al camión en Huelva y se baje en Alemania, se pueden hacer turnos con compañeros y hacer el trabajo mucho más cómodo”.
Para Soledad Palacios, “en los puertos, casi todos los puestos están configurados para hombres, aunque las cosas están cambiando ya. Creo que cuanto más igualitaria sea una profesión, más se va a avanzar”.
En el barco, “todo depende del rango, no del género. Las condiciones dentro del buque están mejorando, ya que ahora, la mayoría de las veces tenemos internet, gimnasio, etc.” explica Natalia Cochón.
En cuanto a la seguridad (o falta de ella), Manuela Martín explicó que “muchas veces depende del viajero. Si hay algún problema o altercado, llamamos a la policía o a la empresa, pero somos nosotros, los conductores, los que tenemos que lidiar con los pasajeros”. Y aseguró que en su trabajo “hombres y mujeres estamos igualados en el salario”.