El presidente de Astic, Marcos Basante, se refirió al paquete social de la carretera como "un parche que se pone a una herida". Además, en el momento actual, se une otro problema: la dificultad para encontrar conductores que quieran hacer ruta internacional: "con las leyes que hay, los conductores están muy desarraigados" ha reconocido Basante.
Respecto al cabotaje, el presidente de la asociación de transporte internacional incidió en el hecho de que nuestro país es el segundo en Europa que más cabotean. En su opinión, "no es significativo que reduzcan el número de días permitidos (en la actualidad, está en siete)". Destacó que el transporte es "el único sector en el que los trabajadores conducen lo mismo, independientemente del país que sean".
Sobre el paquete social de la carretera, Marcos Basante afirmó que "la Comisión Europea tiene que ser consecuente con un sector que tiene cuatro millones de trabajadores. Alemania acaba de empezar a prohibir hacer el descanso semanal normal en la cabina, pero es que no hay suficientes hoteles ni aparcamientos en Europa para todos los conductores que pasan el descanso semanal fuera de sus casas. Y hay que tener en cuenta otro aspecto: el creciente número de robos que está habiendo en las estaciones de servicio europeas".
A este respecto, Basante fue claro: "dependiendo de lo que salga del paquete social de la carretera, seremos muy beligerantes con el resultado".
Conclusiones
Como invitado a clausurar la asamblea, la organización llamó a Joaquín del Moral, director general de Transporte Terrestre del Ministerio de Fomento. En su discurso, señaló que desde su departamento se ha lanzado una iniciativa "para denominar al transporte como sector estratégico".
El director general se refirió a las empresas buzón y explicó que "es necesaria una regulación más amplia de los requisitos de establecimiento: una base física, con personal directivo y administativo, para evitar que empresas se instalen en otros Estados sólo con una dirección".
Respecto al salario mínimo que exigen ciertos países para hacer transporte en sus territorios (el último de la lista ha sido Luxemburgo), "la idea es que la Directiva de los trabajadores desplazados exija un número mínimo de días (se piensa en cinco), en los que el trabajador esté fuera de su país trabajando. En ese caso, al conductor no le afectaría y, por tanto, no tendría que llevar la documentación traducida al idioma del país de destino ni tener que contar con un representante legal allí, con los gastos que eso genera".
En cuanto a la vuelta a casa, según Joaquín del Moral, "en la Comisión se habla de medias en el cómputo semanal. Por tanto, desaparecería el descanso de las 45 horas tal y como se concibe en la actualidad. No se trata de conducir más y descansar menos, sino de flexibilizar horarios".