Jueves, 18 Julio 2019

    Seis velocidades robotizadas

    Los camiones de reparto comienzan a ser tratados como los vehículos de larga distancia. Un claro ejemplo lo encontramos en este Renault Midlum 270.14 que disfruta de elementos tan sofisticados como el cambio robotizado de seis velocidades, regido por un software muy avanzado, o el control de descenso.

     

     

    No podemos decir que los Renault Midlum en su conjunto sean camiones especialmente diseñados para ser utilizados en ciudad. Su tara comprendida entre las 7,5 y las 18 Tm, su apariencia de “niño bueno” y  su agilidad nos pueden engañar. Porque los Renault Midlum no son un único camión. Se pueden presentar, como en este caso, mostrando su faceta más urbanita. Pero también pueden ser una herramienta idónea para el mundo de la obra o la distribución de largo recorrido.

     

     

    Y es que esta polifacética gama de vehículos ofrece nada menos que 75 diferentes configuraciones. En el apartado motores montan dos bloques diferentes. El más pequeño dispone de cuatro cilindros y entrega 180 y 220 CV. El segundo propulsor utiliza seis pistones y ofrece 270 y 300 CV. Las dos mecánicas inyectan una disolución de urea -AdBlue- sobre los gases de escape para reducir las nocivas emisiones de NOx.

    En cuanto a las batallas, el catálogo de los Midlum se completa con 13 pasos diferentes. El vehículo más corto tiene 2,7 m de distancia entre los centros de sus ruedas y el más largo nada menos que 6,8 m.

    Esto supone que las longitudes carrozables en estos camiones comiencen en 6,14 m y lleguen hasta los 11,72  m. Pero aquí no acaba su versatilidad, ya que existe la posibilidad de optar por un Renault Midlum 4x2, con tres diferentes puentes de simple reducción, o un 4x4. En el eje delantero la oferta también es muy variada, tres son las opciones para carretera y otras dos mixtas para el uso combinado de carretera y obra.
    En el apartado cabinas encontramos una cabina corta, una cabina litera y una versión cuatro puertas con capacidad para siete personas.

     

    Cambio Optitronic


    Las cajas de cambios disponibles para los camiones más pequeños del fabricante lyonés, también suponen una larga lista. En total son ocho las opciones. Formando conjunto con los motores DXi5, se puede elegir entre un cambio manual o uno robotizado de seis relaciones o de un convertidor de par de 5 velocidades.

     

     

    Con los propulsores DXi7 la oferta aun es más amplia. A las cajas manuales de seis y nueve relaciones se le une una robotizada y dos cajas automáticas. Estos tres últimos mecanismos usan seis velocidades.

     

     


    En este Midlum 270.14 tuvimos la posibilidad de probar el cambio robotizado Optitronic. La base de esta caja de cambios es el bloque manual 6S 1000 de ZF. Esto supone que la caja Optitronic aun conserva los sincronizados de las cajas manuales clásicas. En consecuencia, el tránsito entre velocidades no es tan rápido como el que disfrutan las cajas de 12 velocidades robotizadas del fabricante alemán.

     

     


    Sin embargo el resto de sus prestaciones son idénticas. El software que rige la mecanica Optitronic es capaz de adaptarse a las exigencias del tráfico urbano o al de cualquier tipo de carretera indistintamente. Podría parecer que seis relaciones son pocas, pero gracias a que el par motor generado por el propulsor DXi7, se extiende entre las 1.200 y las 1.800 vueltas, las seis relaciones son más que suficientes.


    En ciudad, si no se le demanda demasiada potencia al acelerador, el vehículo se muestra con un espíritu muy dócil. Los cambios se realizan siempre dentro de la zona económica y la puesta en marcha del camión no resulta en absoluto agresiva. Sin embargo, en cuanto se pisa a fondo el acelerador, le cambia por completo el carácter a este Midlum. En estas circunstancias el cuenta revoluciones puede superar el guarismo 2.300. Trabajando de esta manera este Renault es realmente rápido.
    En carretera el programa se muestra agresivo. Ya que cuando el terreno comienza a ascender, la caja Optitronic no duda en buscar de nuevo las 2.300 rpm.

     

    Ayuda en salida

     

    Renault trata a su gama Midlum con el mismo criterio que a sus camiones de largo recorrido. Como lo demuestra que los Midlum puedan disfrutar de un retardador hidráulico, que utilicen el mismo cuadro de mandos, y muestren  del mismo nivel de acabado que sus hermanos mayores, o que monten elementos tan sofisticados como la ayuda en salida en pendiente o que la primera parte del acelerador se convierta en embrague cuando se selecciona el programa C -maniobras- de la caja de cambios.

     

    Para terminar, hemos de destacar que el cambio robotizado Optitronic supone un ahorro en combustible cercano al 7 %, en opinión de los técnicos de Renault, y que ha desaparecido la torreta del cambio manual. O lo que es lo mismo, el capó de los Renault Midlum Optitronic presentan una superficie completamente diáfana.

     

     

    Cal y Arena


    Este Midlum ofrece una imagen exterior muy armoniosa, un reducido ancho de cabina -estamos hablando de 2,1 metros-, un terminado interior admirable y, sobre todo, un motor resolutivo, unido a una caja robotizada de seis relaciones, regida por un software de última generación.


    El resultado de este último y prometedor binomio, es un vehículo ágil, divertido y muy rápido. Aunque hay que reconocer que el programa de la caja de cambios tiende a superar la zona económica, en cuanto el conductor pisa demasiado fuerte el acelerador.

    Como en todos los productos de Renault Trucks, el velocímetro digital, el aviso de exceso de velocidad a los 45 segundos y la información generada por el tacógrafo presentada en el cuadro de mandos, son elementos de gran ayuda.

     


    En el lado superable, encontramos que la insonorización de la cabina no está a la altura del resto del acabado del vehículo. Sin duda la ventanilla del lado del acompañante también es otro elemento que chirría. Su formato, con apertura longitudinal afea el conjunto, resulta anticuado y, sobre todo, es incomodo.

    Por último hay que hacer referencia a la cama. No cabe duda que introducir una litera en un espacio tan reducido como esta cabina no es fácil. También es cierto que los tres cofres situados debajo de la litera son un gran acierto. Pero los 12 cm que se pierden en la parte situada detrás del conductor, no deja de ser un “quiero y no puedo”.

    La litera tiene 47 cm de profundidad en su parte más estrecha y 59 cm en la más ancha. Este formato, además de engañoso, hace que sea difícil montar una cama convencional con sábanas. Lo que obliga al conductor a echar mano del socorrido saco de dormir.

    (c) fotos: Juan Caraballo

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    Txetxu Calleja

    Especialista en Vehículos industriales y formador de conductores profesionales es el probador de la revista Transporte Profesional y de transporteTV

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