

Hoy en día los conductores conviven con tratamientos farmacológicos necesarios para su salud, pero que pueden afectar a su capacidad para ponerse al volante. En la actualidad, uno de cada tres conductores habituales (34%) reconoce conducir bajo los efectos de medicamentos que pueden interferir en la conducción, una realidad que incrementa la exposición potencial al riesgo vial.
Sin embargo, a pesar de que podrían estar relacionados con entre el 5% y el 10% de los siniestros de tráfico, la toma de fármacos sigue fuera del radar preventivo de los conductores y su riesgo continúa siendo poco visible para gran parte de la población.
La Asociación Española de la Carretera (AEC) se ha unido a la Fundación MAPFRE, y a la Asociación por la Prevención de Accidentes de Tráfico (AESLEME) para proponer un pacto de estado por la seguridad vial para reducir los accidentes.