A partir del 9 de julio de 2027, las autoridades de todos los Estados miembros de la Unión Europea estarán obligadas a aceptar la información sobre el transporte de mercancías en formato electrónico cuando se comparta a través de plataformas certificadas que cumplan con la normativa eFTI.
Aunque el reglamento no hace obligatoria la documentación digital de la carga, elimina uno de los principales obstáculos que hasta ahora había frenado la adopción de la tecnología digital, al garantizar que la información electrónica pueda utilizarse durante los controles e inspecciones reglamentarios.
El Reglamento de la Unión Europea sobre la Información Electrónica del Transporte de Mercancías (eFTI) entrará en vigor en julio de 2027
Al exigir el eFTI que las autoridades acepten la información de carga en formato electrónico, el reglamento crea las condiciones para que las empresas aceleren su transformación digital, reduzcan las cargas administrativas y operen de forma más competitiva en un ecosistema logístico conectado.
El reglamento forma parte de la estrategia más amplia de la Comisión Europea para acelerar la digitalización del transporte de mercancías en todos los modos de transporte, incluidos el transporte por carretera, ferrocarril, vías navegables interiores y transporte aéreo.
Ahorro para el sector del transporte y la logística en Europa
Según la Comisión Europea, la transición a la información digital sobre el transporte de mercancías podría generar un ahorro anual de alrededor de 1.000 millones de euros para el sector del transporte y la logística de la Unión Europea, gracias a la reducción de los costes administrativos y operativos.
Ya se están haciendo avances en toda Europa: los países siguen adoptando las cartas de porte electrónicas (eCMR) y las recientes novedades normativas —como la introducción en España de la documentación electrónica de control administrativa obligatoria para el transporte de mercancías— están ayudando a impulsar este proceso.
A medida que se acelera la adopción de la tecnología digital en toda Europa, las empresas se adaptan no solo a digitalizar documentos, sino también en cómo intercambian y comparten información a lo largo de sus cadenas de suministro.