to debe resultar comprensible y asumible también para las empresas pequeñas. El precio no está escrito Otra de las cuestiones que despertó interés fue el valor económico de los certificados. No existe un precio único establecido de forma general. El importe depende de las condiciones de cada operación y de la negociación entre las partes. Eso significa que dos actuaciones con un ahorro energético similar pueden no generar exactamente el mismo retorno económico. La recomendación que se trasladó desde la jornada fue evitar decisiones precipitadas. Antes de vender los certificados conviene conocer las condiciones de la operación y comparar alternativas. En los ejemplos expuestos se manejaron diferentes valores por CAE y diferentes retornos en función de la actuación, el tamaño de la flota y el ahorro conseguido. La diferencia entre un sistema de subvenciones tradicional y los CAEs vuelve a aparecer aquí no se trata simplemente de solicitar una ayuda con una cantidad predeterminada. Existe una operación de monetización que requiere negociación. La documentación: el gran examen Si hubo una palabra que se repitió a lo largo de la jornada fue “documentación”. Ana Fernández Román, de Repsol Empresas, destacó la importancia de disponer de toda la información necesaria desde el inicio. El sistema contempla controles y verificaciones. < una de las advertencias más importantes lanzadas durante la jornada fue que una actuación que ha sido presentada y rechazada no puede simplemente volver a presentarse de la misma manera. Por eso, el error no está únicamente en no ahorrar. Puede estar en elegir una ficha que no corresponde, utilizar mal las fechas, no conservar una factura, no delimitar correctamente los vehículos incluidos o presentar datos que no puedan ser trazados. Para una pyme, la solución puede pasar por apoyarse en asociaciones, consultoras, certificadoras, sujetos delegados o socios tecnológicos que conozcan el procedimiento. La colaboración se convierte así en una pieza esencial del sistema. Energía y tecnología La mesa integrada por Mónica Martín Abad, de Moeve; Ana Fernández Román, de Repsol; Pablo Mazón, CEO de Movertis, y Azucena Ballesta, CRO de Movildata, profundizó en esa relación entre transporte, energía y tecnología. Para Mónica Martín Abad, los CAEs representan una oportunidad para un sector intensivo en energía y, al mismo tiempo, un mecanismo que puede ayudar a financiar nuevas inversiones. La representante de Moeve explicó también que el sistema está evolucionando. Algunas fichas han sido modificadas para adaptarse mejor a la realidad del transporte y permitir que determinadas actuaciones puedan reflejar de forma más precisa el ahorro conseguido. Pero todavía e[isten dificultades. Una de ellas es la velocidad a la que cambia el marco técnico y administrativo. Otra, la adaptación de unas fichas diseñadas para diferentes sectores a las particularidades de una actividad tan variable como el transporte. 5utas, cargas, Nilometraje, tipo de vehículo, conductor y condiciones de explotación pueden modificar sustancialmente el consumo. Para Azucena Ballesta, precisamente por eso la digitalización resulta imprescindible. Lucía Loureiro, Sonia García y Alberto Ronco destacaron el interés y las dificultades de los CAEs. Gabirel García, gerente de Alianzas Estratégicas en Webfleet destacó el valor de los datos para la toma de decisiones. “El transporte ya está invirtiendo en eficiencia y necesita mecanismos sencillos para obtener un retorno” Lucía Loureiro, Transportes Logísticos Herculinos “Hay que ahorrar, medir, certificar y garantizar la trazabilidad” Gabriel García, Webfleet 30 Transporte Profesional / Octubre 2026 Jornadas
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