La ubicación de las baterías bajo el piso permite aprovechar mejor el volumen de carga y mejora el reparto de pesos, mientras que la ausencia de elementos mecánicos propios de un modelo de combustión proporciona un habitáculo más amplio y funcional. Todo ello convierte a la PV5 en una herramienta especialmente indicada para empresas de reparto, logística de última milla o servicios técnicos. Tecnología para facilitar el trabajo El puesto de conducción apuesta claramente por la digitalización. Frente al conductor se encuentra una instrumentación digital de siete pulgadas que muestra toda la información relativa a la conducción, mientras que una pantalla táctil de 12,9 pulgadas centraliza la navegación, el sistema multimedia, la climatización y las funciones específicas del vehículo. El sistema destaca por su rapidez de funcionamiento, una interfaz intuitiva y la posibilidad de recibir actualizaciones inalámbricas. La cabina también ofrece una buena ergonomía, numerosos huecos portaobjetos y conexiones USB-C. A ello hay que sumarle un completo paquete de asistentes a la conducción con control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, frenada automática de emergencia y ayudas al aparcamiento. Carga y autonomía La versión Cargo L2H1 Long Range ofrece un volumen ¼til de 5, mu, suficiente para transportar dos europalés. El espacio interior alcanza 2.255 mm de longitud, 1.565 mm de anchura máxima y 1.520 mm de alzada, mientras que la reducida altura al suelo del piso, de solo 419 mm, facilita las operaciones de carga y descarga durante la jornada. La batería NCM de 71,2 kWh alimenta un motor eléctrico de 120 kW (163 CV) y 250 Nm de par. Homologa más de 400 kilómetros de autonomía según el ciclo WLTP y puede superar los 500 kilómetros en utilización exclusivamente urbana, cifras que permiten afrontar cualquier ruta diaria sin necesidad de recargar. En cuanto a la recarga, admite hasta 150 kW en corriente continua, recuperando del 10 al 80 % de la batería en unos 30 minutos, mientras que el cargador embarcado de 11 kW facilita la recarga completa durante la noche. Cómoda y ágil La mayor virtud de la PV5 aparece en marcha. Desde los primeros kilómetros transmite una gran facilidad de conducción gracias a una posición al volante cómoda, una excelente visibilidad y una dirección precisa que facilita las continuas maniobras propias del reparto urbano. Su reducido radio de giro, así como sus cortos voladizos, permite desenvolverse con soltura en calles estrechas y zonas de carga y descarga, mientras que las suspensiones logran un acertado equilibrio entre confort y estabilidad. Incluso sobre pavimentos deteriorados o adoquinados filtran con eficacia las irregularidades del firme. En carretera también sorprende por su aplomo. El bajo centro de gravedad reduce el balanceo de la carrocería y aporta una sensación de estabilidad superior a la habitual en una furgoneta de estas dimensiones. La respuesta inmediata del motor eléctrico proporciona aceleraciones suaves y progresivas, mientras que el elevado aislamiento acústico contribuye a reducir la fatiga del conductor. Eficiencia en cada Nilómetro La Kia PV5 dispone de tres modos de conducción —Eco, Normal y Snow— que adaptan la respuesta del acelerador y la gestión energética a las condiciones de utilización. Además, incorpora un sistema de frenada regenerativa regulable mediante las levas situadas tras el volante. El modo e-Pedal permite realizar buena parte de Gracias a diversos compartimentos portaobjetos, incluyendo el localizado en el suelo del puesto de conducción, se puede mantener el habitáculo en orden. La toma de recarga se localiza en el frontal del vehículo, resultado su manipulación sencilla. De cara a la marcha, la posición al volante es la mejor posible, al igual que la visibilidad tanto frontal como lateral. 48 Transporte Profesional / Septiembre 2026 Prueba Van
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