Transporte Profesional 482 - Mayo 2026

Mayo 2026 /Transporte Profesional 47 Las exigencias del transporte por carretera Kan configurado un entorno laboral cada vez más complejo. A la escasez de conductores, el incremento de los costes operativos y la presión por cumplir plazos se suma un elemento que durante años ha permanecido en un segundo plano: la salud del profesional. En la actualidad, este factor ha dejado de ser una cuestión secundaria para convertirse en una variable estratégica. Su impacto alcanza directamente a la seguridad vial, la productividad empresarial y la sostenibilidad del propio sector. Desgaste físico: un problema acumulativo La actividad diaria del conductor profesional implica una carga física constante, aunque no siempre resulte evidente. Las largas jornadas al volante, la adopción de posturas estáticas y la exposición continua a vibraciones generan un desgaste progresivo que se traduce en dolencias musculoesqueléticas, especialmente en la zona lumbar. Lejos de tratarse de episodios puntuales, estas afecciones tienden a cronificarse. Con el tiempo, desembocan en procesos de incapacidad temporal cada vez más prolongados. En 2025, la duración media de las bajas en el sector superó los 63 días, una cifra significativamente superior a la de otros ámbitos laborales. A este escenario se añade el impacto del sedentarismo, que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, sobrepeso y pérdida de condición física. Mantener hábitos saludables en un entorno de trabajo marcado por la inmovilidad se convierte, en muchos casos, en un reto estructural. La fatiga como riesgo crítico Entre todos los factores que inciden en la siniestralidad, la fatiga ocupa un lugar destacado. Su carácter progresivo y, en muchas ocasiones, imperceptible la convierte en uno de los principales riesgos asociados a la conducción profesional. Según datos de la Dirección General de 7ráfico, entre el y el de los accidentes de tráfico están relacionados con el cansancio del conductor. Esta situación El absentismo laboral ha crecido más de un 150% en los últimos cuatro años El trabajo en solitario prolongado en cabina incrementa la carga mental y reduce la capacidad de desconexión del conductor. Una alimentación poco equilibrada repercute directamente en la concentración y aumenta la sensación de fatiga durante la conducción. Las largas jornadas al volante generan un desgaste progresivo que sitúan a la espalda entre las zonas más afectadas del conductor profesional.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjU3NjU=