Enero 2026 / Transporte Profesional 41 Autonomía real, planificación de rutas, infraestructura de recarga y un análisis exhaustivo del coste total de propiedad son las claves de una apuesta que desafía muchos de los dogmas actuales del transporte por carretera. La decisión de electrificar parte de su flota no surge de una moda ni de una imposición normativa. En el caso de Gabriel Bernal, el origen se remonta a más de seis años atrás, cuando adquirió su primer coche eléctrico importado desde los Países Bajos. “En aquel momento pensé que, si esto funcionaba así en un turismo, llevado al camión podía ser espectacular”, recuerda Gabriel Bernal, gerente de Transbernal. El bajo coste energético, el reducido mantenimiento y la suavidad de funcionamiento sembraron una idea que, con el paso del tiempo, acabaría materializándose en el transporte pesado. Desde entonces, Bernal esperó a que el mercado ofreciera un producto que encajara con su realidad operativa. Probó modelos de diferentes marcas, pero las autonomías disponibles no se adaptaban a sus rutas. El punto de inflexión llegó con la aparición de las nuevas tractoras eléctricas que ya prometían cifras cercanas a los 500 kilómetros reales. Fue entonces cuando comenzó una fase intensiva de pruebas, destacando en su caso el Mercedes-Benz eActros, que terminó por convencerle. Autonomía real Las tres unidades que hoy operan en su empresa no se mueven sobre el papel, sino en rutas reales de trabajo. En condiciones estivales, las unidades alcanzan autonomías de entre 550 y 600 kilómetros, mientras que en invierno se sitúan entre 480 y 520 kilómetros. “Son cifras totalmente válidas para nuestro tipo de transporte”, explica Bernal, cuya operativa se desarrolla principalmente en Cataluña y Aragón. En trayectos largos, las paradas de recarga coinciden con las pausas obligatorias del tacógrafo. “Hoy mismo tenemos un camión haciendo 1.200 kilómetros en menos de 24 horas. No es ningún experimento, es trabajo real”, señala. Las recargas intermedias se realizan en puntos de alta potencia, de entre 350 y 400 kW, donde en unos 45 minutos se puede recuperar cerca del 50% de la batería. Infraestructura propia Si hay un elemento que marca la diferencia en el proyecto de Gabriel Bernal es la apuesta por una infraestructura energética propia. La empresa está culminando la instalación de una electrolinera con 20 puntos de carga, algunos de ellos capaces de suministrar hasta 480 kW. A ello se suma una potente instalación fotovoltaica, con más de 550 placas solares y un megavatio de baterías de almacenamiento, que pronto se ampliará. Desde la pantalla de instrumentos de los eActros se puede visionar información sobre el modo eléctrico, incluyendo el consumo.
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