36 Transporte Profesional / Enero 2026 TRANSPORTE ANIMALES VIVOS DOSSIER La detección de la Peste Porcina Africana (PPA) en jabalíes de la provincia de Barcelona ha activado las alarmas en un sector clave para la economía agroalimentaria española. Transportistas, ganaderos y operadores trabajan bajo medidas de bioseguridad reforzadas para frenar un virus contagioso que ya ha desplomado los precios y congelado exportaciones. Texto: Raquel Arias La pandemia porcina España, uno de los mayores productores y exportadores de porcino del mundo, la irrupción de la peste porcina africana (PPA) ha golpeado en el peor momento. Aunque el foco se ha detectado sólo en jabalíes y no en granjas, la simple presencia del virus es suficiente para alterar por completo la cadena productiva. La enfermedad —endémica en África y extendida a Europa desde hace años— no tiene vacuna y su control depende sólo de medidas drásticas que buscan evitar la entrada en explotaciones ganaderas. Pedro Martínez, secretario general de la asociación CETM Animales Vivos, especializada en este tipo de transporte, alimentación animal y SANDACH (Subproductos Animales No Destinados Al Consumo Humano), explica la dimensión del problema: “la peste porcina africana, con una mortalidad elevadísima y un impacto económico devastador, no sólo ataca al animal, sino a todo el engranaje productivo”. El sector teme especialmente sus consecuencias sobre las exportaciones, que representan entre el 30% y el 35% de la carne de cerdo sacrificada en España. “China, Japón, Corea del Sur o Vietnam son destinos fundamentales, y cualquier restricción sacude los precios internos” señala. La primera consecuencia no se ha hecho esperar. Mercamollar —referencia del sector— ha registrado desplomes de hasta 20 céntimos por kilo en dos sesiones, reflejando la incertidumbre comercial. Los mataderos acumulan carne en cámaras ante la bajada de pedidos internacionales, pese a que varios países han aceptado la llamada regionalización: limitar las restricciones sólo a la zona afectada por el brote. Sin embargo, aceptarla no significa aplicarla, y muchos compradores optan por adquirir materia prima en mercados alternativos como Brasil, hoy una potencia creciente en el porcino global.
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