En el transcurso de la jornada, se ha procedido a la presentación oficial del programa relativo al XX Congreso Nacional de la CETM, que se celebrará el mes de mayo en la ciudad de Gijón. El momento ha contado con la participación de los representantes del Ayuntamiento gijonés, así como de ASETRA y CETM, Ovidio de la Roza y Dulse Díaz, respectivamente.
Durante el resto de la sesión, se han abordado las modificaciones del Reglamento General de Vehículos y los requisitos necesarios para la adaptación de las flotas, destacando la complejidad de los procesos de homologación y las inversiones necesarias para cumplir con la nueva normativa.

Desde el punto de vista empresarial, uno de los aspectos más relevantes ha sido el análisis de costes y rentabilidad. Los participantes han coincidido en que, en las condiciones actuales, "la implantación de las 44 toneladas no garantiza una mejora de la eficiencia económica para las empresas transportistas". Al contrario, se ha advertido de un incremento de costes operativos que, en muchos casos, "no se verá compensado por una mayor facturación".
Una modificación que altera las masas y dimensiones de los camiones
Los representantes del transporte han alertado de que muchas empresas ya están rechazando servicios que no cubren los costes, una situación que podría agravarse si no se adoptan medidas de apoyo. En este sentido, se ha insistido en la necesidad de que la adaptación normativa vaya acompañada de un marco económico que garantice la viabilidad de las empresas.
Asimismo, se ha puesto sobre la mesa el riesgo de que esta situación derive en problemas de abastecimiento, sobre todo si una parte significativa del sector del transporte reduce su actividad por falta de rentabilidad. "Este escenario tendría un impacto directo en la cadena logística y en la economía en general" han asegurado durante la jornada.

La jornada también sirvió para reforzar la necesidad de diálogo entre todos los agentes implicados —administración, transportistas y cargadores— con el objetivo de encontrar soluciones equilibradas que permitan avanzar hacia un modelo más eficiente sin comprometer la sostenibilidad del transporte.
Como conclusión, las patronales del transporte han apuntado que la transición hacia las 44 toneladas debe realizarse de forma progresiva, consensuada y con medidas que compensen el impacto económico en las empresas. De lo contrario, advierten, se corre el riesgo de debilitar un sector estratégico para el funcionamiento de la economía.