Tribuna 6 Transporte Profesional / Junio 2026 A días HABLANDO EN PLATA Hacienda avisa: el Gobierno va a suprimir la bajada del IVA en electricidad, gas, gasolina y gasóleo el 30 de junio, tras publicarse las prácticas recomendadas por la Comisión Europea para proteger a los consumidores y a la industria con el objetivo de “una transición limpia a largo plazo, apoyar el ahorro energético inmediato, el despliegue rápido de soluciones limipias y fomentar las inversiones en eficiencia energética”. Las ayudas que aprobó el Gobierno como contraprestación al conflicto bélico iniciado por Estados Unidos (y codirigido por Israel) contra Irán y que ha colapsado el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% de los barcos que transportan crudo y refino, han servido para paliar (sólo en parte) las consecuencias económicas que este tipo de decisiones provocan en la economía mundial y en la de miles de empresas. El Gobierno español se ha hecho eco de los problemas que esto genera y ha aprobado un descuento de 20 céntimos de euro por litro de carburante, lo cual es loable, si no fuera porque el monstruo burocrático que es la Unión Europea (este tipo de ayudas necesitan el visto bueno de los tecnócratas de Bruselas. La medida, que fue propuesta con relativa celeridad, se ha quedado en una promesa y las empresas de transporte están empezando a perder la paciencia de que, quizás, la citada ayuda no llegue a tiempo, porque hay mucho gasóleo que pagar y el aumento de precio ha sido astronómico (según datos de FROET, la federación de transporte Murcia, se han registrado crecimientos de hasta 50 céntimos de euro por litro). En este sentido, los transportistas aseguran que, si las ayudas terminan el 30 de junio, sería imprescindible una prórroga, como ya sucedió con la guerra de Ucrania, cuando el Gobierno también concedió ayudas por la compra de combustible y, según pasaba el tiempo, fue reduciendo la cantidad bonificable. Las empresas de transporte quieren que la Unión Europea elimine el tope de “mínimis” para cobrar esta ayuda, ya que de esta forma solo podrían beneficiarse de ella las pymes y los autónomos, pero no las medianas o grandes empresas, pese a afectar la subida del gasóleo a todos. Desde el inicio de la guerra de Irán, hay una descapitalización en las empresas que provocan problemas de tesorería, que se están agravando por el retraso en el pago de los 20 céntimos/litro. No obstante, los técnicos de Hacienda recuerdan que la reducción de tipos impositivos y gravámenes en las facturas son “medidas coyunturales y paliativas” para compensar a los consumidores de fuentes de energía que se han visto afectadas por las guerras, entre los que se encuentran los transportistas. La Comisión Europea recomienda apostar por el vehículo eléctrico, el apoyo a los biocombustibles sostenibles para el transporte aéreo o marítimo, o desincentivos fiscales basados en las emisiones CO 2 para vehículos convencionales. Seguimos destacando buenas noticias que afectan al sector, que no todo van a ser desgracias. En abril se redujeron a mínimos históricos los plazos de pago a los transportistas, cumpliendo (¡oh, dios mío!) con la Ley de Morosidad y los Plazos en el sector, que establece el límite en 60 días. En concreto, en el pasado mes de abril, la media se situó el 53 días, mientras que las empresas que pagan a más de 120 días sólo supusieron el 8% ¿Es o no es una buena noticia? Dónde está esa ayuda prometida RAQUEL ARIAS Redactora Jefe Crónica del mes La morosidad, en mínimos “El sector empieza a perder la paciencia por la ayuda de los 20 céntimos”
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