Transporte Profesional 480 - Marzo 2026

torno a una gran pantalla central táctil de 12,3 pulgadas, acompañada de instrumentación digital de 7 pulgadas tras el volante. La información se muestra de forma clara e intuitiva, con acceso directo a navegación, gestión energética, conectividad y funciones del vehículo. Zona de carga y enfoque modular El espacio de carga refuerza el concepto modular del conjunto. Farizon ha concebido su furgoneta como una base adaptable a múltiples aplicaciones profesionales. Las paredes rectas permiten aprovechar al máximo el volumen disponible -en este caso de 6,92 m3 al tratarse de la variante L1H1, con una longitud de carga de 2.690 mm , facilitando configuraciones para paquetería, transporte refrigerado o adaptaciones específicas para flotas. Las puertas traseras de gran apertura -hasta los 270º- y el bajo umbral de carga (550 mm) agilizan las operaciones diarias. Existe además la posibilidad de incorporar estanterías, iluminación adicional y sistemas de sujeción reforzados según las necesidades de cada cliente. Confort y calidad de vida a bordo El acceso al puesto de conducción resulta cómodo, con un asiento que ofrece un amplio rango de regulación y un volante ajustable en altura y profundidad. Con ello, la visibilidad es uno de sus puntos fuertes, gracias a la posición elevada, la generosa superficie acristalada y la ayuda de la cámara de visión de 360 grados, muy útil en maniobras complejas. Asimismo, el nivel de ruido en el habitáculo es bajo, tanto por la ausencia de vibraciones propias de un motor térmico como por el buen aislamiento general, perceptible incluso sobre firmes en mal estado. La conectividad es otro de los pilares del modelo. A través de la plataforma Farizon G-Power, es posible realizar seguimiento en tiempo real, diagnóstico remoto, geolocalización y optimización de rutas. Para los operadores de flotas, estas herramientas suponen una mejora tangible en la eficiencia operativa, al reducir tiempos improductivos y facilitar el mantenimiento preventivo. La compatibilidad con aplicaciones externas amplía su capacidad de integración en ecosistemas logísticos complejos. Arquitectura eléctrica El núcleo del proyecto es una plataforma eléctrica diseñada desde cero para vehículos comerciales. El motor, de 272 CV de potencia máxima con una entrega de par inmediata de 343 Nm, ofrece una respuesta firme y contundente, muy adecuada para las constantes arrancadas y paradas del entorno urbano, incluso cuando el vehículo circula a plena carga. La batería, disponible en distintas capacidades según versiones y mercados -en nuestra unidad de pruebas llegaba a los 67 kWh-, permite alcanzar autonomías muy a tener en cuenta dentro del segmento. En uso real, el consumo se mantuvo dentro de parámetros coherentes, sobre todo en ciudad (17,6 kWh) y no tanto en carretera abierta (25 kWh), mientras que la autonomía obtenida se aproximó con bastante fidelidad a las cifras homologadas, rondando los 350 kilómetros de media en condiciones favorables. Comportamiento dinámico En circulación, la Farizon SV transmite una notable sensación de equilibrio. La suspensión filtra correctamente las irregularidades del asfalto y mantiene una buena estabilidad incluso en maniobras rápidas o cambios de carril bruscos. Hay mucho espacio para guardar objetos: bajo la banqueta doble, en la zona baja del salpicadero, etc. Desde la pantalla central de 12,3 pulgadas se pueden controlar multitud de parámetros relacionados con la conducción. Un ‘minicapó’ da acceso a los depósitos de los diferentes líquidos del vehículo. La configuración L1H1 tiene un volumen interno de unos siete metros cúbicos, mientras que las puertas traseras se pueden abrir a 270º. 46 Transporte Profesional / Marzo 2026 Prueba Van

RkJQdWJsaXNoZXIy MjU3NjU=