Diciembre 2025 / Transporte Profesional 39 DANA Carlos García, secretario general de FVET. En octubre de 2024, España vivió uno de los episodios meterológicos más graves de los que se tienen registros. Pese a las advertencias de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), las lluvias se cebaron con la zona interna de la provincia de Valencia, donde se concentró tal cantidad de lluvia que desbordó el Barranco del Poyo. En sólo 24 horas, se registraron 771 litros por metro cuadrado, logrando un récord de 185 litros en sólo una hora. En general, muchas localidades de la provincia recibieron más de 300 litros por metro cuadrado. Ello afectó a muchos municipios, como Paiporta, Chiva, Aldaia, Pincanya, Sedaví, Benetússer o Alfafar, y también a múltiples polígonos industriales, con empresas de transporte ubicadas en sus instalaciones. Ese fue el caso de Riba-roja de Turia (uno de los más grandes de la Comunidad Valenciana), que está justo al lado del Barranco del Poyo y fue el primero en recibir la riada. En aquellos momentos, la Federación Valenciana de Empresas de Transporte (FVET) calculó que el temporal afectó a cerca del 50% del sector valenciano, arrasando sus empresas y vehículos, además de la mercancía que se encontraba almacenada en sus instalaciones. Balance Un año después, el secretario general de la federación, Carlos García, hace balance de lo que sucedió aquel 29 de octubre de 2024 y analiza el momento actual del sector en la provincia: “en general, se ha recuperado buena parte de la actividad y el funcionamiento de las flotas y de la oferta de transporte. Hay que diferenciar los que tuvieron daños exclusivamente en vehículos de los que tuvieron instalaciones afectadas (centros logísticos, almacenes) porque estos, en el proceso de reactivación, han sido muy dependientes de las ayudas del consorcio para tener la disponibilidad económica que les permitiera hacer las reparaciones o las reinstalaciones que fueran necesarias”.
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