Transporte Profesional 478 - Enero 2026

Introducción al informe sobre negociación colectiva Será que me estoy haciendo mayor, seguro, porque en absoluto tengo la sensación de que haya transcurrido un año desde que preparé estas líneas de “Introducción” al Informe sobre negociación colectiva en el transporte de mercancías por carretera, que publica año tras año la revista Transporte Profesional. Cada vez pasa el tiempo más rápido. Si echo la vita atrás a cuando surgió esta iniciativa, entonces sí soy capaz de darme cuenta del tiempo transcurrido, de la gran cantidad de sucesos y acontecimientos que han ocurrido desde entonces.Y, también, de las personas que se han ido, que ya no están entre nosotros, pero que han dejado una huella más que evidente en nuestras vidas. El propósito de estos “Informes”, de esta publicación, no es otro que el de ofrecer algo de información actualizada sobre la evolución de la negociación de los convenios colectivos sectoriales del transporte de mercancías por carretera, que pueda servir tanto a los negociadores de los convenios colectivos como a las empresas y trabajadores que han de aplicarlos y respetarlos, para conocer con mayor profundidad la concertación social de este sector de actividad. Quiero pensar que se ha conseguido el citado propósito, aunque estoy convencido de que tenemos mucho campo de mejora, por lo que agradeceremos cualquier sugerencia que se nos pudiera hacer llegar en este sentido. El paso del tiempo se ha hecho notar también en lo que respecta a la negociación de los convenios colectivos sectoriales del transporte de mercancías por carretera, como no podía ser de otra manera. Creo que podemos afirmar sin miramientos que el panorama de nuestra negociación colectiva es bastante diferente al que teníamos hace unos años. No obstante, existen algunas circunstancias que nos pueden hacer dudar acerca de si se puede hacer dicha manifestación con tanta rotundidad: aunque cueste creerlo, siguen existiendo provincias cuyos convenios no se han renegociado desde hace muchos años y sobre los que no hay indicios de que vayan a ser renovados en próximas fechas (aunque también es cierto que, al menos, han existido negociaciones de cara a su renovación, lo que ya es algo, y muy relevante); por otra parte, seguimos contando con convenios colectivos que contienen regulaciones desfasadas, arcaicas, que no se corresponden de ninguna manera con las características de la actividad del transporte de mercancías por carretera, y que se continúan perpetuando convenio tras convenio sin que los negociadores hayan sido capaces de sustituirlas por regulaciones más adecuadas a las necesidades de los procesos productivos del sector. Este último hecho admite muchas lecturas, pero creo que la mayoría de nosotros lo tildará sin tapujos como una de las debilidades de nuestra negociación colectiva. Cuanto más alejada se encuentre la negociación colectiva de la realidad en la que prestan sus servicios las empresas y en la que los trabajadores realizan su trabajo, más inútil y estéril se convierte. Y si esta situación se perpetúa, como digo, se produce la famosa petrificación de los convenios colectivos a la que aludía la reforma laboral de 2012, y que es un síntoma más que evidente de la pérdida de protagonismo real de los interlocutores sociales en la concertación de la negociación de las condiciones de trabajo y empleo que rigen realmente los distintos sectores de actividad. Los procesos de negociación de los convenios colectivos suelen ser muy sensibles a las circunstancias en que se producen. Pues bien, este año 2025, que ahora termina, no ha sido una excepción. Como ya ocurrió el año pasado -y así lo reflejé en la Introducción al Informe de la edición anterior- la renegociación de nuestros convenios ha sido sensible a la intención del Gobierno de reducir la jornada ordinaria máxima de trabajo en España, lo que es totalmente coherente, pues la jornada de trabajo es, junto con los salarios, una de las materias más relevantes del contenido de los convenios colectivos, pues tiene una incidencia directa tanto en los procesos de producción como en la cuenta de resultados de las empresas. Cuando lo que estaba en juego era la duración de la jornada, lo lógico era -o, al menos, así lo he entendido yo- no aventurarse a hacer granMiguel Pereira García Socio de Pereira Menaut Abogados y asesor laboral de la CETM

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