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Jorge Somoza: "la cumbre de la decepción"

Por Jorge Somoza 22 Enero 2020 0
Joge Somoza Joge Somoza Transporte Profesional

La Cumbre del Clima celebrada en Madrid se ha cerrado con gran retraso por la gran dificultad de llegar a acuerdos y compromisos en la lucha contra el cambio climático. El objetivo era hacer efectivo el Acuerdo de París firmado en 2015 bajo el lema “Time for action” (tiempo de actuar), pero cuando a quien les toca actuar es a nuestros gobernantes, la cosa se complica.

En el Protocolo de Kioto de 1997 el principal compromiso fue reducir un 5% las emisiones de los gases efecto invernadero de todos los países; Estados Unidos, el principal emisor, no lo suscribió. China, líder en la actualidad en emisiones contaminantes, lo ratificó, pero en su primer período de vigencia, que expiró en el 2012, no tenía obligaciones al ser considerado un país en vías de desarrollo.

Más recientemente, en el Acuerdo de París de 2015, el principal logro fue limitar el aumento de la temperatura este siglo a un máximo de 2 grados.

 

Su aplicabilidad está prevista a partir de 2020, y Estados Unidos, una vez más, anunció su salida del pacto.


Ahora en Madrid finalmente se ha llegado a un acuerdo, más protocolario que efectivo, en el que se insta a los países a una mayor ambición climática. Los principales objetivos, como endurecer los límites para reducir emisiones de CO2 a partir de 2020 y desarrollar la regulación de los mercados de derechos de emisiones de CO2, deben esperar, decepcionante.

A la cabeza de este compromiso está Europa, pero Estados Unidos, China, India o Rusia no han dado señales durante esta cita de querer ser más ambiciosos. La ONU ha advertido que deben multiplicarse por tres los esfuerzos globales previstos para que el incremento de la temperatura se quede por debajo de los 2 grados respecto a los niveles preindustriales.

Ante este problema de escala planetaria, las 472 hectáreas de Madrid Central “resisten” a pesar de la falta de consenso, concreción y detalle de la comunidad internacional. ¿Cómo?, a base de prohibiciones y restricciones, y con una metamorfosis bochornosa del alcalde de Madrid, que ha pasado de querer revertir Madrid Central, a suspenderlo, después a mantenerlo y ahora dice que a ampliarlo, con una parálisis política llena de complejos y de vértigo mediático, porque “el que se mueve, no sale en la foto”. El interés común de los ciudadanos y los sectores implicados queda en un segundo plano frente a la lucha encarnizada de poltronas y despachos.

Que la situación política está fragmentada y muy complicada, es cierto, pero no lo es menos que se precisa de valentía y determinación en la toma de decisiones. En su día todo fueron buenas palabras por el nuevo equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid, pero a día de hoy, todo parece indicar que las prohibiciones de acceso para el transporte de mercancías empezarán en un par de semanas (a partir del 1 de enero de 2020 para los vehículos ligeros sin distintivo).

El sector sólo pedía un poco de flexibilidad en sintonía con la oferta, la tecnología y los plazos de vida útil de los vehículos, y que las medidas fueran acompasadas a otras que no están implantadas y que competen al Ayuntamiento (mayor información, infraestructura asociada, parkings disuasorios), pero se ha optado por lo fácil, no hacer nada y aprovecharse del esfuerzo ajeno.

Revista Transporte Profesional

Número 406 - enero 2020
Este artículo completo ha sido publicado en la revista Transporte Profesional
 
 
Número 406 - enero 2020

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