Sábado, 26 Mayo 2018
Login Registro

Iniciar sesión

Usuario *
Contraseña *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos con asterisco(*) son obligatorios.
Nombre *
Usuario *
Contraseña *
Confirmar contraseña *
Email *
Confirmar email *
Captcha *
Reload Captcha

    Abril 2018 - Editorial revista Transporte Profesional

    Javier Baranda Javier Baranda Editorial

    Cargadores: más de lo mismo…o peor

     

    La experiencia, amarga, nos demuestra que el mercado, los clientes, no valoran como deberían el denodado esfuerzo que hacen los transportistas por cumplir con toda la maraña de normas y requisitos para realizar correctamente su trabajo. Y el enorme coste, económico y personal, que ello conlleva. Sin ir más lejos, el próximo 20 de mayo se publicará un R.D. sobre la estiba y sujeción de la carga, un tema sobre el que alguna responsabilidad tendrán también los cargadores, aunque mucho nos tememos que ésta recaiga, una vez más, sobre las espaldas del transportista.

    Vaya por delante que esta valoración no incluye a "todos" los cargadores. Sabemos que existe gente inteligente e informada que tiene perfectamente claro qué trabajo realizan y cómo deben ser las relaciones con sus proveedores, y hasta qué punto se debe tensar la cuerda, si lo que se pretende es contar con un servicio serio, de calidad, profesional, medioambientalmente sostenible y a un precio razonable.

    Sin embargo, hay una verdadera obsesión por los ténders, por las subastas a la baja de un determinado volumen de toneladas o también por un periodo concreto y limitado de tiempo. Da la impresión de que aquellos cargadores  que trabajan de una forma “convencional”, es decir, seria, están “desfasados”, que no aprovechan esta “oportunidad” de reducir sus costes, llegando al extremo –como ha podido conocer esta publicación- de que incluso algunos de sus colegas más avispados los tachan de torpes o incapaces, de no saber llevar su negocio, en un contexto en el que el precio es el que manda, por encima de cualquier consideración. ¿Cómo se puede pretender que los transportistas inviertan, se involucren ciegamente por satisfacer las necesidades de sus clientes, si pueden perder el trabajo de un día para otro, máxime cuando el precio del servicio es cuasi indignante?

    ¿Qué responsabilidad tienen los cargadores con sus proveedores? ¿Por qué se dejan de lado las “buenas prácticas” consensuadas en su día? ¿Qué ocurre con la carga y descarga, con los riesgos laborales, con la morosidad y con tantas otras cosas, por no decir agravios, de todos conocidas? Y, sobre todo, ¿cómo y por qué insisten hasta la saciedad en las 44 toneladas, sin comprometerse a ningún tipo de contrapartidas, como algunas de las comentadas?

    Las conversaciones entre cargadores y los transportistas, fundamentalmente entre AECOC y el Comité Nacional de Transporte por Carretera, parecen finiquitadas, pues la primera ha pasado la “pelota” al ministerio de Fomento. Y ha sido precisamente en su último y reciente Foro (al que no han acudido representantes institucionales de las asociaciones de transportistas, por algo será), donde Fomento ha vuelto a instar a ambas partes a retomar las negociaciones, alegando que es un buen momento (sube la demanda de transporte) para aprobar el incremento de las 4 toneladas, lo que en su opinión ayudaría a mejorar la productividad y competitividad del sector. Sin embargo, el Ministerio es consciente –y así lo afirmó- de que los costes de las empresas de transporte suben, y los precios, por contra, bajan, lo que no ayuda a lograr un entendimiento. El director general de AECOC, José Mª Bonmatí, echó más leña al fuego, aseverando no entender “la cerrazón (de los transportistas) en este tema”.

    Pero el asunto es mucho más grave. AECOC ha tenido el “poco tacto” de reclamar a las empresas de transporte “valentía” para mejorar las condiciones laborales de sus conductores y hacer más atractiva la profesión, señalando que faltan chóferes, y que se debe invertir en la compra de vehículos. ¿Cómo es posible, en base a qué razones se pueden hacer estas manifestaciones? Inaudito. Son precisamente los cargadores, con su presión, sus malas prácticas, su indolencia a la hora de solucionar los problemas crónicos (antes comentados) de sus clientes, quienes están asfixiando a un sector que no merece este mal trato y que, además, conoce mejor que nadie el origen de su baja productividad.

    Ellos y nadie más que ellos, son los auténticos responsables de la actual situación, del envilecimiento de las condiciones del mercado, de generar costes y riesgos innecesarios, de llevar contra las cuerdas a un sector con el que no quieren negociar en igualdad de condiciones. La "pelota", estimados cargadores, no está en Fomento; la tienen ustedes sobre sus cabezas.

    Valora este artículo
    (0 votos)
    Más en esta categoría:

    Deja un comentario

    Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

    © 2018 BGO Editores. Desarrollo Área Fotográfica - Juan Caraballo - Revista Transporte Profesional - 91 744 03 95